Fomentemos el interior con Cohousing

Volver al interior de nuestro país

Publicada en Publicada en Blog

Con este artículo buscamos contribuir, desde Vivamos Juntos, a replicar en español para todos los países hispanoparlantes, los primeros pasos que fueron dados en Dinamarca allá por los años 60 cuando el movimiento de Cohousing empezó a emerger.

 

Todo nació con unos artículos en el diario local

 

“Los niños deberían tener 100 padres” y “El enlace perdido entre Utopía y los Hogares unifamiliares actuales” eran los nombres de los primeros artículos publicados en diarios locales de Dinamarca. En ellos, Jan Gudmand-Hoyer y Bodil Graae buscaban dar a conocer una nueva forma de concebir la comunidad de vecinos desde las viviendas como un entramado intencional con un propósito y lugares comunes, sin ser comunas ni primar ideologías políticas ni religiosas o de otro tipo, tan sólo el deseo de conocer y colaborar con vecinos con mismos intereses y necesidades. Cinco años después de publicados estos escritos, los primeros proyectos empezaron a ver la luz: Saettedammen y Skraplanet.

Transcripción en Español Video

Poco a poco estos proyectos se fueron replicando en otras ciudades de Dinamarca, contando inicialmente con el apoyo de organizaciones sociales y desarrolladores inmobiliarios sin fin de lucro. En la década del 80 con la aprobación de la ley de Asociaciones de Cooperativas de Viviendas (modelos Andel y Almene) el Estado comienza a apoyar activamente, haciendo más fácil y accesible económicamente lograr el financiamiento para construirlos.

 

Pasaron más de treinta años desde esos comienzos y no sólo es una opción bien conocida en materia habitacional en Dinamarca y otros países escandinavos, sino que se replicó con éxito por el mundo tanto el modelo de vivienda y convivencia que luego comenzó a llamarse Cohousing, término acuñado por Charles Durrett y Katie McCamant, así como también el modelo de construcción y financiamiento bajo cesión de uso.

 

¿Por qué se polariza cada vez más la situación habitacional entre pueblos y grandes ciudades?

 

Es una realidad alarmante la tendencia a la urbanización que congestiona las grandes ciudades en perjuicio de los pueblos del interior. Jóvenes, familias y hasta adultos mayores emigran buscando “mejores oportunidades y más vida cultural” pero sólo aquellos que puedan pagar el alto costo de vida pueden vivir en los centros urbanos, (…) “la mayoría de migrantes desde el interior del país que va a la Capital Federal, termina viviendo en un asentamiento informal” escribe Agustín Bastanchuri en su artículo “un país de pueblos rurales”. Y sigue:

“Casi el 40% de los argentinos vive en el 0,14% del territorio nacional. Más del 60% de los habitantes del país vive en solo 15 ciudades-asentamientos. La mayoría son ciudades que no fueron diseñadas para este crecimiento y eso genera problemas serios. (…) Los lugares a los que llegan, en general, no los esperan, no los contienen. En la zona urbanizada de la Ciudad de Buenos Aires, los jefes de hogar migrantes desde el interior de Argentina representan el 25,8%, en los asentamientos informales, el 27,2% (DINIECE, 2009)”.

 

¿Qué hacer al respecto?

 

En España, la iniciativa realizada por el pueblo Olmeda de la Cuesta para traer nuevos vecinos requirió el compromiso de los locales pero empezó a tener sus frutos.

 

En Argentina, el programa “Bienvenidos a mi Pueblo” llevado a cabo por la iniciativa de la fundación Es Vicis junto a las organizaciones sociales Vivienda Digna y Contribuir al Desarrollo Local busca “el desarrollo de pueblos rurales con alto potencial de crecimiento económico y social, capaces de dar la bienvenida a nuevos habitantes” según lo expresa en su misión.

Primera experiencia piloto en Colonia Belgrano, Santa Fe

Albert Einstein decía: “es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias”.

 

¿Por qué se necesita de un pueblo para ayudar a niños y adultos mayores a crecer y envejecer con propósito?

 

Nuevamente cito a Agustín: “la realidad de los pueblos rurales de la Argentina es -y podrá ser- muy distinta a esa “idea” de la vida rural, del aislamiento absoluto, de la rusticidad y del atraso cultural y tecnológico. Los pueblos rurales son pequeños centros urbanos, con capacidad de producir económica y culturalmente. Y podrán ser cada vez más y mejores lugares para vivir… si así lo buscamos”.

 

Salir a jugar o tomar algo en la vereda, que los niños puedan ir en bici a sus actividades, ver adultos mayores en la puerta de sus casas y saludarlos sin conocerlos, saludar a desconocidos sólo por cortesía/educación cuando se entra a un lugar, conocer a la persona que tiene la tienda, que hace la miel, el pan, te asesora en un trámite, volver a tener contacto cara a cara. Poder ver amigos y nuestros hijos visitar compañeros sin organizar la visita con tanto tiempo de anticipación, menos tiempo de demora al trasladarse, poder caminar y usar la bicicleta como medio de transporte sustentable que ayuda a la salud, y la lista continúa.  

 

Envecejer en las grandes ciudades vs. los pueblos del interior

 

El Observatorio de la Deuda Social Argentina publicó en el año 2016 un boletín titulado “Las personas mayores en la Argentina actual:¿vivir solo es un factor de riesgo para la integración social?” y las siguientes frases e imagen son extraídas del mismo:

“La valoración social es para las personas mayores un elemento que adquiere relevancia en términos de su reconocimiento, estimación y apreciación por parte del conjunto de la sociedad, no ya del entorno familiar.”

“los déficits más elevados en materia de relación con los otros entre quienes viven solos ponen de manifiesto que estas personas carecen en gran medida de las relaciones sociales necesarias para llevar adelante una buena vejez. Cabe señalar además, que las necesidades de afecto y cariño son importantes en el ámbito de la vida social de las personas mayores particularmente por las características de la etapa de la vida en la que se encuentran transitando.”

Y mientras tanto por mis pagos…

 

La rueda de la Vida

 

Elisabeth Kübler Ross (1926-2004) fue una médica psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, referente por su aproximación a la muerte, las personas moribundas y los cuidados paliativos.

Uno de sus grandes sueños, tal como lo expresó en una conferencia que dictó en el II Congreso Holístico Internacional realizado en San Pablo, Brasil, era poder transformar todos los hogares y asilos de ancianos de los Estados Unidos de América.

Así lo expresaba en la conferencia: No sé si ustedes vieron un video sobre cuidados a los niños enfermos de sida, en Rumania. Nadie quiere tocarlos. Mueren como moscas. Yo cuido a tres mil bebés de sida en Estados Unidos, mientras que los demás se mueren de miedo por tener que tocarlos. Estos niños también van a morir, porque si usted no es tocado, ni besado, ni abrazado, es como una casa sin cimientos. Lo que estoy diciendo sobre el cuadrante físico en el primer año, es muy importante también para todas las personas al final de la vida. Las personas ancianas también necesitan ser tocadas, besadas y abrazadas, y mi gran sueño es transformar todos los hogares y asilos de ancianos de Estados Unidos y convertirlos en centros E. T. ¿Conocen la película E. T.? ¿Hay alguien que no haya visto ese film? ¿Quién no lo vio? Es obligatorio. Deberían alquilar el video y verlo. Es una película sobre el amor incondicional. Los asilos que preveo en los Estados Unidos, se llamarán Centros de E. T. Tenemos que transformar nuestros asilos en centros de amor y cariño, donde la única remuneración que se reciba, sea la de mimar a un niño hasta que muera. No comprándole juguetes, sino poniéndolo en el regazo, contándole cuentos de hadas, o aquellos que hayan conocido cuando ustedes eran niños; acariciándolos, tocándolos, cantando con ellos, contándoles historias del pasado, que algunos llaman “de los buenos tiempos”. Y esos niños comenzarán sus vidas aprendiendo un amor sin condiciones, por parte de las personas ancianas. Lo que ellos hacen por los ancianos para prevenir la vejez, la amargura y la senilidad prematura, es tocarle las arrugas. A ellos les encantan las arrugas, y si los ancianos tienen barba que pinché las manos, les gusta más aún. Esto es un beneficio mutuo. Hay que saltar una generación: los padres ya no saben más que es el amor. Los ancianos saben y se acuerdan.”

El sueño de Elisabeth ya comenzó a cumplirse.

 

Un pueblo, una historia.

 

Me tomó más de 10 años volver a mi ciudad natal y conocer una de sus historias que quedó embalsamada en el Museo local como una de las joyitas que tiene 9 de julio.

 

¿Cómo sería volver al pueblo y buscar elegir a tus futuros vecinos?

 

 

Espero que estas líneas sean de inspiración para que logremos, entre todos, fomentar volver al interior del país.

Gracias por leer. Si te gustó, por favor compartilo.

Flor

 

Referencias:

Artículo de Agustín Bastanchuri: http://ar.bastiondigital.com/notas/un-pais-de-pueblos-rurales

http://cohousing.ca/where-it-all-began-cohousing-in-denmark/

(Conferencia de Elisabeth Kübler Ross realizada en el II Congreso Holístico Internacional, realizado en la ciudad de Sao Paulo, Brasil.) http://hermandadblanca.org/muerte-transicion-y-vida-por-elizabeth-kubler-ross/

“Las personas mayores en la Argentina actual: ¿vivir solo es un factor de riesgo para la integración social?” Enrique Amadasi, Cecilia Tinoboras – 1a. edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2016. Págs 16-17

 

Fuente imagen: Unsplash.com